En el concepto bíblico, el alfolí era una especie de receptáculo o granero que se usaba para que el pueblo de Israel depositara sus ofrendas y diezmos de todas sus cosechas.
Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite. . . [Nehemías 10: 37-39].
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde [Malaquías 3:10].
Los tesoros del rey estaban guardados, escondidos, en enormes graneros [1 Cr. 27:25]. Constituían ciudades de aprovisionamiento, como en el caso de Salomón [2 Crónicas 8:4].
En 2da de Reyes 12:9, se nos narra como el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero. Allí los sacerdotes ponían todo el dinero que se traía a la casa de Jehová. Así que el alfolí, o granero, era un lugar especial en donde no solo se guardaba el grano, el vino y el aceite, sino también los bienes materiales. Esto no solo se hacía en la casa de Dios y en la casa de los reyes de Israel, sino que en especial, las personas ricas tenían también graneros en donde guardaban sus frutos y sus bienes.
Ejemplo de esto es la parábola que el Señor Jesús nos narra en Lucas 12:16 al 21.



